miércoles, 8 de febrero de 2012

Discursos reiterativos en la Asamblea Provincial de la UPEC en Santiago de Cuba


Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu

 
Cuando se habla de periodismo y periodistas en Cuba, nos referimos a una profesión líder en la socialización política de la Revolución, pero también estamos hablando de hombres y mujeres, profesionales consagrados. No por gusto, el presidente cubano Raúl Castro, remarcó en su discurso durante la primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba, la función de la prensa al exigir la eficacia informativa.

Este término no es una tendencia del siglo XXI. Debe ser, el principio rector de cualquier periodista cubano. Sin embargo, cuánto invertimos para lograr la eficacia informativa. ¿En qué medida, un sector productivo de ideas, comportamientos e interpretaciones, tiene en cuenta el espacio físico, los implementos materiales y las personas responsables de esta actividad?

La Asamblea Provincial de Balance, de la Unión de Periodistas deCuba, celebrada el martes 7 de enero en el Complejo Cultural Heredia, de Santiago de Cuba, versó en sentido general sobre esta temática. La ocasión fue propicia para presentar el resumen del trabajo realizado en el año 2011, y  para escuchar las problemáticas que enfrentan hoy día los miembros de la UPEC en el territorio. Sin embargo, los discursos se suceden, las caras se repiten y las soluciones no aparecen.

¿Hasta cuándo vamos a discutir las formas clásicas de la pirámide invertida, cuando en el mundo numérico, se habla de pirámide horizontal, o tumbada? ¿Por qué, una vez identificado el problema, no se realiza una estrategia para revertir la situación? ¿Acaso los que protestan, no son los mismos que deben cambiar las maneras de hacer?

El periodismo es un arte político, cultural, estratégico. No basta con el relato noticioso de lo que sucede en el día a día. El periodista está llamado a proponer a las personas un material investigativo, sin alejarse de la novedad y las historias, que llaman la atención hasta del ser más escéptico.  Hoy día el discurso se dirige hacia la aceptación de opiniones diversas, pero todavía hay palabras que hieren sentimientos, y en consecuencia, no se utilizan. Con permiso de Eduardo Galeano y su escuela del mundo al revés, cito un ejemplo cotidiano, lejos de aparecer en nuestra prensa. En lugar de: “Juan es uno de los trabajadores por cuenta propia que montó una paladar y contrató a 3 personas”, debería leerse: “la pequeña empresa privada de Juan, es su paladar”.

Las trasformaciones son necesarias, pero no dependen de una circular, de una carta de estilo, —que todos oyen hablar de ella, pero pocos la han visto— o de políticas. Los cambios se producen, a través de nuevos discursos y de otras estrategias que se pongan en práctica en el órgano de prensa. Talento y competencias profesionales sobran, faltan estímulos, reconocimientos, flexibilidad para decidir y hacer.


El periodismo en Santiago de Cuba será eficiente, en la medida en que los periodistas utilicen los medios tradicionales y electrónicos, no solo para socializar una ideología, sino para sostener el intercambio y animar su contestación. No para ratificar el concepto de la vida y de las cosas, sino para cuestionar la viabilidad de las personas y los procesos —que en nombre del desarrollo y las políticas—, tienen fisuras.  

Los periodistas tenemos las herramientas para prestar desde un punto de vista cultural y político, un formidable servicio a esta causa. En revancha, podemos ser el cadalso del pensamiento local y universal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario