viernes, 6 de abril de 2012

A capa y espada: un acto de justicia

Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu

El sábado 6 de abril de 2012, los protagonistas de una historia no contada, se reúnen en el Salón de los Vitrales de la Plaza de la Revolución Mayor General Antonio Maceo Grajales de Santiago de Cuba. Un motivo los convoca a todos: la presentación del libro A capa y espada: la aventura de la pantalla, del escritor, periodista y poeta santiaguero Reynaldo Cedeño Pineda.

Este libro, según dice su autor, es un acto de justicia.

Aquí se narran los intentos pioneros de establecer la televisión en Santiago de Cuba, y cómo aquellas personas, —la mayoría eran jóvenes sin mucha experiencia—, afrontaron el reto de transmitir una programación en vivo, para darle al país la visión de Santiago de Cuba y del arte que aquí se hacía.

Contar la historia a partir de las memorias y las representaciones colectivas de un hecho como la fundación de Tele Rebelde —primer canal fundado por la Revolución—, es una batalla campal. Hubo que luchar con las memorias frescas y las que se olvidan, el deterioro de las pocas fuentes pasivas que quedan para confirmar las fechas, más el camino disperso y confuso de los programas que se transmitieron. Hubo personas que lloraron de alegría y de rabia; otros fuera de Cuba se entusiasmaron al dar declaraciones por el correo electrónico, y otros más, no quisieron hurgar en lo que representó una deshonra profesional.

La parte más difícil del libro, fue quizás, narrar el acto de terrorismo televisivo de llevarse el canal Tele Rebelde de Santiago de Cuba, para empezar a transmitirse en los estudios de La Habana, desconociendo las personas, el talento y la experiencia acumulada aquí. Generalmente las reivindicaciones honran más a quienes las dan, que a quienes las reciben, pero en este caso era necesario, aunque ya nada cambiará lo sucedido. El advenimiento del primer tele centro fundado por la Revolución, Tele Turquino, también constituye otra historia para ser disfrutada con los ojos bien abiertos.

Pero el libro no sólo se circunscribe a la pequeña pantalla. Hay otra parte dedicada a la realización cinematográfica, documental y ficcional.

Los pasos que se han dado en Santiago de Cuba por fundar y mantener una producción cinematográfica se remontan al año 1951, cuando se estrenó en el teatro Oriente S.O.A, primer largometraje de ficción producido enteramente aquí.

Este es mi pequeño aporte al libro de Reynaldo Cedeño, quien confió en mí, para la investigación y narración de este hecho. Hace 3 años, era un estudiante de periodismo que se debatía entre polémicas culturales y filosóficas, y en realidad, acepté el trabajo sin más entereza. Lo que en un principio parecía una investigación fácil, demoró cerca de un año en concretarse por la cantidad de cabos sueltos que existían sobre las fechas y el paradero de los protagonistas de la película. Tengo apenas una página de las 186 del libro, y con eso me siento muy satisfecho.

A capa y espada: la aventura de la pantalla, pertenece al proyecto de la fundación Caguayo: “La cultura artística y literaria en Santiago de Cuba. Medio milenio”, con el objetivo de sintetizar el aporte de la cultura santiaguera a la identidad del país, en saludo a los 500 años de la fundación de la villa de Santiago de Cuba. La serie editorial está integrada por varios volúmenes sobre la literatura, las artes plásticas, la música, el teatro, los medios audiovisuales y la cultura popular. La idea general del proyecto corresponde al artista de la plástica Alberto Lescay Merencio, presidente de Caguayo, y cuenta con la coordinación general de Saily Rivas Hung, la coordinación editorial de Marino Wilson Jay, así como el arte y diseño de colección de Marta Mosquera Rosell.

La fundación Caguayo de conjunto con la editorial Oriente en Santiago de Cuba, han concretado bien el gesto de regalarle un ejemplar a cada uno de los protagonistas de la aventura de la pantalla en esta ciudad.

El autor del primer libro de esta colección es muy recurrente en Santiago de Cuba. Reynaldo Cedeño Pineda demostró que se podía hacer buen periodismo en la Revolución, aún desde esa cruda realidad que vivió en Guantánamo y de las no pocas desavenencias que sufrió como jefe redactor de la página cultural del semanario santiaguero Sierra Maestra, desde donde se adjudicó el Premio Nacional de Periodismo Cultural.

Su prosa elegante combina la síntesis del ensayo, la investigación del reportaje, la belleza de la crónica y sus amplias dotes como poeta y escritor. De su puño y letra, han aparecido otros textos como Los corderos alzan la vista (poesía) y El hueso en el papel (periodismo).

A capa y espada, es un libro para deleitarse, aprender y recordar. Es la llave que abre la puerta de las artes santiagueras. Otros libros que pertenecen a la misma colección próximamente verán la luz:

·        Santiago literario. Escritores y textos (1515 -2010) de León Estrada.
·        Protagonista de las artes visuales de Antonio Desquirón Oliva y José Veigas Zamora.
·        La palabra en el aire. Memorias de la  radio santiaguera de Eric Caraballoso Díaz

Que este sea el camino bien andado y nunca trillado, para difundir el arte en Santiago de Cuba.

2 comentarios:

  1. El libro era necesario como serán muchos otros de la cultura santiaguera. Es de verdad un acto de justicia, pero estimo que es muy escueta la sección dedicada a la cinematografia y el Dibujo Animado. A pesar de haberse entregado fotos de estas pesonas no aparecen en el libro, sin embargo se intenta pasar gato por liebre con el personaje este de "SANTIAGUITO", que nada tiene que ver con aquella epoca ni es de animacion sino de PROPAGANDA SIMBOLICA DE LA CIUDAD. Por lo demas todo bien.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por su comentario. Se lo haré llegar al autor del libro.

    ResponderEliminar