sábado, 5 de mayo de 2012

Karl Marx: coloso moral



Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu


Las primeras palabras que escuché de él, fueron pronunciadas por una profesora de Literatura de la Secundaria Básica. En aquel entonces, estudiábamos la obra de teatro Las aceitunas de Lope de Rueda, donde se abordaba la relación jerárquica que establece la propiedad privada entre los hombres. La sentencia vino otra vez a mi mente, a través de un pensamiento de Miguel de Cervantes en voz de Alonso Quijano sobre los tiempos en que nada era de nadie. Sancho no entendía muy bien la metáfora, pero el ejemplo estaba claro, a pesar de la diferencia en el tiempo.

Estos hallazgos sirvieron de antecedente para un encuentro definitivo que ocurrió entre los libros y las interminables jornadas de estudio en la Universidad de Oriente.

A fuerza de voluntad, me adentré en el mundo de la economía política. La mayoría de las obras, tratados y filosofías, conducían al pensamiento de un hombre universal, criticado, mal interpretado, pero muy citado y referenciado: Karl Marx. Su obra cumbre El Capital, era como un evangelio para la comprensión de los mecanismos fundamentales que rigen el funcionamiento de la sociedad moderna, en especial con su reelaboración de la teoría del valor. Otra profesora decía una broma con acierto: «los tanques pensantes del capitalismo tienen El Capital como almohada».

Karl Heinrich Marx (1818-1883) tuvo una vida compleja y llena de sacrificios. En su juventud abrazó las ideas de Hegel y fue víctima de la primera gran crisis del capitalismo (década de 1830) y de las revoluciones de 1848. Karl Marx, en revancha, no pudo dar comida a los hambrientos, ni pudo vestir a los harapientos; les dio a los hombres un arsenal de ideas, una teoría económica capaz de aportar explicaciones a la crisis, pero a la vez de exigir al proletariado una participación activa en ella para producir un cambio revolucionario. Y la prueba es el marxismo: un método histórico, dialéctico y materialista. Con el, los proletarios del mundo podían ir mejor preparados a la lucha.

El pensamiento de Karl Marx influyó directamente en mí, al tiempo de interpretar y criticar los problemas de una sociedad que heredé, pero que en ningún momento participé de su construcción o su debacle. A 194 años del natalicio del gigante de Tréveris, no es necesaria una reivindicación; sino una revisión de su estudio para saber cuáles caminos seguir y, —siendo justos con él—, negar todo lo que haya que ser negado para sentir al hombre en el centro del problema y propiciar un cambio revolucionario.

En 1860, Jenny, la hija de Karl Marx, sometió a su padre a un cuestionario de 17 preguntas. Un siglo después en 1960, Carlos Longuet, biznieto de Marx, entregó al Instituto de Marxismo Leninismo de la URSS, el álbum de su abuela Jenny, donde están las notas que nos acercan a este coloso moral:

1)     La cualidad que usted más aprecia:
          a)En las personas: Sencillez
          b)En los hombres: Fuerza
          c)En las mujeres: Franqueza

2)    Su rasgo característico: La coherencia de propósitos
3)    Su idea de la felicidad: La lucha
4)    Su idea de la desgracia: La sumisión
5)    El defecto que más disculpa: La credulidad
6)    Su antipatía: Martin Tupper
7)    Su ocupación predilecta: Recorrer las librerías de libros antiguos
8)    Sus poetas predilectos: Shakespeare, Esquilo, Goethe
9)    Sus prosistas predilectos: Diderot
10)  Su héroe predilecto: Espartaco, Kepler
11)  Su heroína predilecta: Gretchen
12)  Su flor predilecta: Laurel
13)  Su color predilecto: Rojo
14)  Su nombre predilecto: Laura, Jenny (nombre de sus hijas)
15)  Su plato predilecto: Pescado
16)  Su máxima predilecta: Nada humano me es ajeno
17)  Su divisa predilecta: Duda de todo

2 comentarios:

  1. Carissimo Enrique interessante e fresco l'articolo su Marx, oltremodo valido il metodo storico e dialettico del marxismo medesimo, ma - a mio avviso - non quella che potrebbe definirsi il materialismo: occorre sempre sviluppare la metodologia applicativa nel periodo storico attuativo, ed i "tempi sono cambiati". Un caro saluto dall'Italia.
    Roberto Dalzoppo - http://www.ilsognodelcaribe.blogspot.it

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    1. Muchas gracias por su comentario. Reciba un caluroso saludo desde Santiago de Cuba.

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