viernes, 14 de diciembre de 2012

La esencia del Jazz desde el Silencio



Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu

Fotos: cortesía de los artistas

«Silencio», la exposición bipersonal de los fotógrafos Márgel Sánchez y Mariannik González, se exhibe por estos días en el Bar Emiliano del Iris Jazz Club en Santiago de Cuba. 

Constituida por 12 fotografías, la muestra remarca desde la quietud y la paz del silencio, el dorado de los instrumentos, la música y los gestos de los artistas en plena ejecución.

Estamos en presencia de instantáneas bien pensadas, donde el encuadre de un instante fragmentado de la realidad permite hacerse una idea general del espectáculo. Pensar y escuchar el jazz a través de un daguerrotipo es una invitación para sumergirse en el mundo visual que proponen Márgel y Mariannik.

EPF: ¿Cómo surge la idea de hacer la expo “Silencio”?

Márgel: La idea partió de un homenaje quería hacerle al jazz. No solo porque colecciono este tipo de música, sino porque al entrar en el mundo de la fotografía, me di cuenta que podía mezclar ambas manifestaciones artísticas. Así comencé a fotografiar a los músicos en plena ejecución de sus instrumentos al punto de recopilar varias instantáneas y luego me di cuenta que podía hacer una exposición dedicada al género.

EPF: ¿Qué discurso semiótico o retórico comunican a partir del silencio?

El periodista Enrique Pérez entrevista al fotógrafo Márgel Sánchez

Márgel: Cuando escuchamos la palabra «silencio», generalmente pensamos en un homenaje y esa es la premisa de la exposición: hacer un tributo al jazz. Sin embargo, lo utilizamos como una antítesis entre la estridencia de la ejecución jazzística y la reflexión que invita la música. Además, el silencio es un elemento a tener en cuenta a la hora de hacer música. Por otro lado, la atmósfera del jazz es sobrecogedora, introspectiva y guarda relación con la reflexión que provoca el silencio.

EPF: ¿Cómo es posible congelar en un fotograma el ambiente semi oscuro del jazz y el color de la música?

Márgel: La atmósfera que se crea en los salones de jazz es increíble y a mí me gusta congelar el género musical de forma nítida, a pesar de las difíciles condiciones. En consecuencia, hay que esperar que el artista deje de manipular el instrumento, permanezca en silencio y en ese preciso momento capto la imagen. Utilizó además velocidades de obturación relativamente lentas para que las imágenes no queden movidas.

También creo que es parte de la inspiración. A pesar de que en el proceso docente, reconozco determinados elementos retóricos de la imagen, no significa que en el proceso creativo suceda igual. Mi idea es captar la esencia del momento, del músico y de la atmósfera. Por eso a veces me despojo de la teoría, los fondos y de la construcción descriptiva de la imagen para no frenar la creación.

En ocasiones he recibido críticas: –No entiendo tu imagen, es demasiado oscura.

Es cierto, de una manera descriptiva no se entiende, pero a partir de la emoción sí. Las personas amantes del jazz saben de qué hablo y son capaces de descifrar los códigos en las imágenes. Mis obras son en función de ese público.

EPF: ¿Quiénes son los rostros, las manos y los instrumentos que protagonizan las imágenes?

El periodista Enrique Pérez entrevista a la fotógrafa Mariannik González

Mariannik: Los músicos y las locaciones de la exposición son diversos. Hemos tomado instantáneas en el Jazz Café, la Zorra y el Cuervo y en el Museo de Bellas Artes y entre los artistas se destacan los grupos Temperamento e Interactivo. Por otro lado he insistido en los instrumentos, en especial el saxofón, porque es un símbolo del jazz.

EPF: ¿Qué presupuestos estéticos y conceptuales caracterizan la fotografía de Márgel y Mariannik?

Mariannik: Cualquier persona que lea esta entrevista y pueda ver las obras, se percatará que nuestra fotografía es fragmentada. No capta toda la escena, pero se lleva un fragmento de la misma. Con la idea de fragmentar esa escena, logramos captar la realidad y la esencia del fenómeno.

Márgel: Pienso que el presupuesto “minimalista”. Utilizo la menor cantidad de elementos posibles siempre que sean esenciales. A partir de la simplificación de la vida, el arte y las cosas, pretendo transmitir la grandeza que nos rodea.

EPF: ¿Han trabajado juntos en otro momento?

Márgel. Esta es la primera vez que hacemos una exposición bipersonal, aunque ya habíamos participado en muestras colectivas anteriormente.

EPF: ¿Han hecho alguna exposición fotográfica por encargo de alguien?

Mariannik: No. Las fotografías de la expo han sido por inspiración. En principio Márgel y yo teníamos dos trabajos independientes y cuando comparamos el resultado, descubrimos que habían imágenes comunes, sin habernos puesto de acuerdo anteriormente.

EPF: ¿Qué punto de partida marca “Silencio”, para enfocar la lente de la cámara hacia otros objetivos?

Mariannik: Santiago de Cuba nos ha calado muy hondo y nunca antes habíamos percibido esa fuerza. Ayer fuimos a la Casa de la Trova y casi lloro, porque lo que vimos allí dejó de ser maravilloso para convertirse en sublime. Esas personas no estaban cantando por dinero, sino por amor a la trova y a las canciones. Estaban transmitiendo una herencia cultural que no es imposible describir. De esta forma, ya estamos pensando en un proyecto sobre la trova santiaguera, de modo que volveremos a esta ciudad para hacer otra expo sobre su gente, su cultura, su idiosincrasia... 

A continuación, la exposición Silencio.





















 

2 comentarios:

  1. Muchas gracias Juan. Trataré de hacer nuevos posts que te gusten. Gracias por seguirme.

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