lunes, 28 de enero de 2013

Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar


Martí y la estrella. Raúl Martínez
Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu

La impronta de José Julián Martí Pérez se recrea cada 28 de enero. Si bien nació en La Habana hace 160 años y sus restos descansan en la necrópolis de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba, ha devenido un hombre universal. Su obra, su pensamiento y su vida entera así lo demuestran.

Alrededor del hombre que echó su suerte con los pobres de la tierra, versó una conversación con la Dra. C. Olga Portuondo Zúñiga, Historiadora de la ciudad de Santiago de Cuba. 

Ese momento de lujo tuvo lugar en el patio la Jutía Conga del comité provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), frente a los jóvenes Plaza Martiana de la sociedad cultural José Martí.

EPF: ¿En qué etapa de la vida de Martí se desarrolla el amor por la humanidad?

Dra. O: El origen está dado en la educación eminentemente cristiana que el niño pepe recibe de sus padres: Mariano Martí y Leonor Pérez. Además de la Ilustración que traía la razón pura, a partir de la revolución francesa en 1789. El iluminismo penetra en Cuba desde finales del siglo XVIII y se extenderá durante todo el XIX, permeando a una buena parte de la intelectualidad de la época, incluso aquellas familias que profesaban la religión católica.

EPF: ¿De qué forma Martí quería que fueran los hombres? ¿Por qué insistía tanto en esa relación de iguales?

Dra. O: Hay un libro de la editorial Oriente, cuyo prólogo fue escrito por la Dra. Daysi Cué, que habla de la correspondencia íntima de Martí. El hombre, poeta, revolucionario y político que no puede apreciarse fácilmente, porque trató de evitar cualquier tipo de expresión íntima a causa de su grandeza.

En el volumen Ensayos, Fina García Marruz también habla de Martí como un hombre natural. Pero no a partir de la visión de Rousseau del hombre natural, sino del hombre que debe sentrise pleno. Para nosotros, los cubanos, es muy importante la ética, la moral, no desde un punto de vista individual, sino en la relación del hombre ético, el hombre moral con los demás hombres.

EPF: Versos sencillos publicados en Nueva York en 1891, es uno de los poemarios más íntimos de Martí. ¿Cuánto de humanidad se percibe en ellos?

Yo quiero salir del mundo
Por la puerta natural:
En un carro de hojas verdes
A morir me han de llevar

No me pongan en lo oscuro
A morir como un traidor:
¡Yo soy bueno y como bueno
Moriré de cara al Sol!

Carátula del disco Versos sencillos de José Martí, musicalizados por Pablo Milanés (1973)
 
Dra. O: Justamente en los Versos sencillos él se expresa de esa manera. Se declara un hombre bueno, que manifiesta un comportamiento ético en relación con los demás. Tampoco es el hombre bueno por gusto, sino aquel que ofrece su vida en función del sacrificio, sin esperar nada a cambio. 

Yo pienso cuando me alegro
Como un escolar sencillo,
En el canario amarillo,—
Que tiene el ojo tan negro!

Yo quiero cuando me muera
Sin patria, pero sin amo,
Tener en mi losa un ramo
De flores, —y una bandera!

Por eso José Martí luchó durante su vida para que los cubanos se sintieran plenos, y no por casualidad hablaba de que cuando hubiera una Revolución, la primera ley tenía que ser aquella donde todos los hombres se sintieran dignos.

Aquí estamos en presencia del hombre que no busca mas que los otros se sientan a gusto con él. Para el apóstol todos los hombres eran buenos, porque tenían algo que ofrecer a su patria.

EPF: ¿Y en relación con el color de la piel, Dra. Portuondo?

Dra. O: Martí tenía muy claros los conceptos de raza, por cuanto él creía sólo en una etnia: la del hombre. ...el hombre no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza u otra. Dígase hombre y ya se han dicho todos los derechos...

En este pensamiento, coincidía con uno de mis biografiados preferidos: Antonio Maceo. Tanto el apóstol como el titán de bronce, creían en la dignidad del hombre y de la humanidad como una sola, sin diferencia de color.

Isla '70. Raúl Martinez. Óleo/tela, 200x451,5cm

EPF: ¿Cuánto nos puede ayudar la vigencia del pensamiento ético de Martí, hoy?

Dra. O: El pensamiento martiano hay que estudiarlo todos los días porque es una manera de podernos explicar lo que ocurre en nuestra sociedad contemporánea. Sin dudas, él conoció nuestro país y como un profeta logró discernir el futuro de nuestro pueblo. No por casualidad, Fidel lo proclama el autor intelectual del Moncada, porque sus ideas estaban presentes en aquella gesta del 26 de julio de 1953.

La ética martiana es una Universidad que nos puede hacer mejores personas. Creo que los jóvenes y todos los cubanos debieran parecerse un poco más a Martí, quien dedicó su vida a la noble función de amar a la humanidad, es decir, a los pobres de la tierra.

Con los pobres de la tierra
quiero yo mi suerte echar:
El arroyo de la sierra
me complace más que el mar.

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