lunes, 1 de abril de 2013

Balada poética para el buen Oscar Cruz





Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu


El cuaderno de poesía Balada del Buen Muñeco, del escritor santiaguero Oscar Cruz, fue presentado en el patio la Jutía Conga, de la sede del Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). 

Conformado por 15 poemas que integran un proyecto mayor titulado La Maestranza, el poemario Balada… obtuvo el Premio Wolsan-CubaPoesía, 2012, auspiciado por la Fundación Wolsan de Corea del Sur y la Fundación Cultural Asia-Iberoamérica, de Bogotá, Colombia. 
 

EPF: ¿Qué temáticas abordas en este poemario?

OC: Balada del Buen Muñeco es la tercera sección del libro La Maestranza, que debe salir a finales de 2013 por el sello de Ediciones Unión. Son textos que exploran la literatura, la cultura y la sociedad del ser humano. Es la visión que tiene el individuo de los campos literario y social cubanos, donde se mueven los escritores fundamentalmente.

Este primer cuaderno tiene su caldo de cultivo en Santiago de Cuba. El libro La Maestranza, por su parte, pretende dar una visión de la sexualidad, la política y los patrones literarios y culturales de las personas asentadas en las zonas marginales de Santiago de Cuba. Me inspiré en la realidad santiaguera, sus calles, su imaginario y algunos personajes variopintos.

EPF: ¿Qué visión ofrece Oscar Cruz de los literatos y de la sociedad, actuales?

OC: Una visión crítica y enjuiciadora sobre el comportamiento de la gente y la función perdida de los poetas, para abordar la realidad que los circunda. Es además cruel, morbosa y libidinosa, salpicada con una dosis de humor. Quiero que el lector perciba la crueldad y el dolor, al tiempo de reflexionar y reír leyendo.

EPF: Si le pusiéramos una mirilla a tus poemas… ¿A dónde apuntarían?

OC: A la cabeza de la gente. Siempre van a ser duros para golpear lo que a mi entender, está mal hecho.

EPF: ¿Qué Oscar se asoma a la portada del poemario?

OC: En la cubierta del libro aparece el verdadero Oscar: una persona contenta, juvenil y no como mucha gente me cree, a ratos contraído, un editor ermitaño. Yo soy como aparezco en la foto: un pelotero, me gusta reír y disfrutar los placeres que cualquier hombre anhela.

Balada del Buen Muñeco, regala además una intimidad que sobresale por la escritura en primera persona de los versos. Hay imágenes de la adolescencia acompasada por los cintarazos de la madre, la rebeldía de asistir a las lecturas de poemas en paños menores mostrando los huevos, y la comparación de una generación con los perros que miran, ladran y babean con rabia.

El autor se reconoce como un poeta, que carga con una definición gastada: “el poeta es un perro que hay que echar a la perrera, pero debes encerrarlo a latigazos. / en Cuba, un buen poeta nunca llega a ser carroña”. Pero el poeta santiaguero sabe que su fuerza está en la palabra con filo, para matar a las ballenas y a las ratas y combinar combina su verso “con los combates de boxeo”, donde reír es más importante que ganar o vencer.

Galardonado anteriormente con los premios David en 2006; Pinos Nuevos y Dador en 2009, Oscar Cruz construye un verso completamente libre y sin ambigüedades. Las historias e imágenes textuales se mezclan con la violencia y las otredades humanas, para devolver el fatalismo humorístico con que Cruz mira al mundo en sus obras y que pudiera ser uno de los cimientos de su poesía de autor, si es que existe tal definición.

A continuación, el verso titular del poemario:

El Buen Muñeco

de niño los viejos me compraron un Porfiao.
véase un muñeco vacío de lenguaje, que lleva
el contrapeso en la base y que golpeado con
fuerza hacia cualquier dirección, siempre
termina por estar derecho. tenía la sonrisa
atroz y la mirada hueca.

pasé largas horas sentado tratando de tumbarlo
pero nunca lo lograba. por más que en la cabeza
lo golpeé el rojo muñecón se la agenció
para quedar derecho.

el juego me volvió el Gran Porfiao:
véase un sujeto vacío de lenguaje, que lleva
el contrapeso entre las piernas y que golpeado
con fuerza hacia cualquier dirección
siempre termina por estar derecho.

esto no le agrada a los mayores, tan alegres
y enfocados en el arte de mandar.
soy para tu bien el Buen Muñeco.
si quieres comprobar cómo me enderezo

golpea mi cabeza.

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