jueves, 5 de septiembre de 2013

Leandro Báez: “no te doy la poesía que he vivido, sino los recursos que me he encontrado en el camino”


El poeta Leandro Báez (al fondo) conversa sobre su premio y lee un verso. Foto: Leonel Leblanch


Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu


Quien conozca sólo la faceta de liderazgo de Leandro Báez Blanco, por haber ocupado la Vicepresidencia de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en La Habana, está de espaldas a su espíritu creativo; no conoce al poeta, ni al escritor. Pero su nombre seguro es muy familiar para los asiduos a los seriales policíacos Objetivo X que ofrece CMKC Radio Revolución, todos los días a las 10 y 30 de la mañana.

El Premio David de Poesía 2013, es la causa por la que Báez Blanco ya no será un autor inédito. Su libro Posdatas —actualmente en proceso de edición—, verá la luz en el 2014, bajo el sello Unión, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

La dimensión de un artista es imposible valorarla en las jornadas de reconocimientos y Leandro Báez, criollo, simple y bonachón se entrega en cuerpo y alma para que las personas lo conozcan a través de sus versos. Todavía no cree que su prosa alcance la mayoría de edad, pero si tiene mucho que decir y está dispuesto a hacerlo.

EPF: ¿Cómo llegas a la poesía?

LB: Uno llega a la poesía casi por accidente, aunque cada poeta tiene una experiencia diferente. Desde niño ya pensaba que hacía los primeros versos y luego descubrí determinados libros y revistas que me seducían. Entonces me percaté que la poesía era un hecho muy serio por su mensaje y su expresión. Así llegué a los talleres literarios, conocí amigos poetas y comparando nuestros versos y leyendo los míos, me reconocí como poeta.

EPF: ¿Cuáles han sido los autores y las lecturas precedentes que forjaron al poeta que eres hoy?

LB: He leído los caligramas de Apollinaire, los poetas que formaron parte de los grupos Diáspora y Orígenes; me nutrí de la poesía latinoamericana, la poesía Dub, la Icáldica. También he leído a los grandes poetas de Australia que me han servido como arsenal para mi pensamiento lírico.

EPF: ¿Cuáles son las características de tu poesía?

LB: Me seduce experimentar con la poesía, no solo en el concepto; también en el contenido y en la forma. Esta experimentación comienza por ejemplo, con el sonido de una hoja de papel porque también es poesía. Me refiero a la visualidad que logras a través de un caligrama, hologramas, la poesía digital; los rasgos y las huellas; firmas, todo es un mundo de acciones poéticas que llevan en sí un mensaje.

Mi poesía apunta hacia muchos lugares, sobre todo a la sociedad, el corazón, la familia, los amigos, lo que queremos  o queremos retomar. Generalmente un poeta está experimentando en el contenido. Uno escribe de lo que vive y la vida va actualizándose y actualizándote también.  

EPF: ¿Cómo logras llevar ese hado misterioso de la poesía experimental, a la simpleza de una hoja de papel?

LB: Ese secreto quedará revelado finalmente cuando se publique el libro Posdatas, con el cual obtuve el Premio David de Poesía, en 2013. Es la experiencia, es lo que uno vive y es lo que quiere mostrar: yo no te doy la poesía que he vivido, sino los recursos que me he encontrado en el camino para que el lector tenga argumentos y pueda construir una poesía junto conmigo.

Escribí el libro Posdatas en un momento en que temía dejar de ser poeta. Vivía una experiencia de liderazgo porque me ocupaba de la Vicepresidencia de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en La Habana, y recuerdo que el actual presidente nacional Luis Morlote me regaló el texto Créditos de Charlotte de Fina García Marruz.

De esa manera y con gran nostalgia por mi casa y por los míos, comencé a escribir una larga carta, una larga posdata justo los domingos. Recuerdo que el domingo era el único momento para escribir porque tenía la agenda de la semana muy cargada de reuniones y compromisos inherentes al cargo. Es un libro con mucha miel pero también con mucha melancolía, con nostalgia, muy duro, y familiar. Con el tiempo, aquellos versos dominicales se redondearon hasta formar el libro que obtuvo el David.

EPF: ¿A estas alturas, crees que la poesía salvará al mundo?

LB: La poesía salva, guía, abre puertas, sana, restaura, mantiene comunicaciones y nos lleva a victorias espirituales.

Leandro Báez en otro momento de la lectura de su poesía. Foto: Leonel Leblanch
Dicen que mover una hoja de papel antes de leer un poema da suerte.

Un poeta dub nunca acepta bandas plateadas

Piedra que rueda en el camino no crea moho. Asúmelo, será tu mantra.

Voy de izquierda a derecha/ de arriba a abajo sobrellevo bastante en mi espacio de semana7 Travestis en la esquina del dancehall luchan por una franja tolerante/ Colegas de cinturón esnob riman condescendientes por un premio/ Leidis populares y otras nuevas por aquí andan lentas/ ellas son omnímodas porque saben más de lo previsto/ A mi no me importa el veneno/ Somos poetas dub, jamás concedemos indulgencia.

A la primera nota bardos del toasting profundizan atentos/ Rayas brillantes como una ofensa a mi punzón entran y salen todavía/ Tú lo quieres soltar en el reggae/ Emociones a cuenta y riesgo horas más tarde, también definirán nuestro escenario/ Yo lo voy a recitar aunque me adviertan.

Piedra que anda bajo el río no tiene sed. Repítelo, será tu mantra.

Voy sencillo del centro hacia los bordes sin roces lamentables/ Gente de paso en mi salón me engaña con su voz experiencial/ Si nos quejamos juntos no habrá un desorden baladí/ Hablan política, finanza, humanidad, bandas doradas con mucha depresión/ A mi no me conmueve tu coloquio/ Lecturas ordenadas también son bodas de cordero, pero igual nos juzgan/ Somos poetas dub, nunca admitimos bandas plateadas.

Regreso experto desde el centro al margen/ Yo escribo en tablas de mi vida que memoriza diestra la serie del carné/ Entiéndelo si puedes/ Travestis adiestrados si entregan horas voluntarias/ Desando en región civilizada del dancehall igual a un joven inconverso/ Yo lo reviso como si fuera un verso nacional/ Un poeta dub memoriza el sindicato, de su abultes se queja, a favor de algún salario pierde peso/ No lo voy a clausurar aunque me adviertan.

Piedra arrojada al aire no perdona. Acéptalo, será tu mantra, será tu sociedad. 

Enrique P. Fumero y Leandro Báez al final de la entrevista. Foto: Leonel Leblanch