sábado, 27 de septiembre de 2014

El infinito camino de la radio santiaguera



Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu

¿Qué es la radio sino un acto efímero y trascendental? ¿Acaso es posible atrapar las huellas de una historia que ocurre en el aire? ¿Quién puede decir con exactitud cuántas horas han transmitido las estaciones de radio en Santiago de Cuba desde la década de 1930 hasta la actualidad? ¿Y de qué manera se podrían aquilatar las personas y las emociones vividas en tantas emisiones?

Por esas encrucijadas anduvo el periodista Eric Caraballoso Díaz y como resultado es el libro La palabra en el aire. Memoria de la radio santiaguera. Publicado por la Fundación Caguayo para las artes monumentales y aplicadas y bajo el sello de la Editorial Oriente, el texto fue presentado el viernes 26 de septiembre, en el estudio teatro de la emisora provincial CMKC Radio Revolución, dentro del contexto de la edición 24 del Taller y Concurso Nacional de la Radio Joven Antonio Lloga in memoriam.

En este “esbozo y acelerado panorama” como declara su autor desde el prólogo, aparecen las figuras pioneras y las estaciones que marcaron la fundación y el desarrollo del medio en la capital santiaguera. Se destaca Arturo C. de Ribas con la primera estación CMKA fundada el 7 de febrero de 1930, la cual transmitía desde el sótano de su casa ubicada en el reparto Vista Alegre, sede hoy del Círculo Infantil Sonrisas al Mundo.

A pesar de su escasa potencia, la CMKA se escuchaba hasta en San Luis y su primitiva programación se componía únicamente de segmentos musicales. El espectro radioeléctrico santiaguero se desarrollaría aún más con la inauguración de la CMKC, el 23 de marzo de 1930 desde los salones del otrora Club San Carlos, frente al populoso Parque Céspedes.

El auge de la radio comercial en Santiago de Cuba llega con la CMKD, estación de onda corta por donde también 4 años más adelante Félix B. Caignet estrenaría La serpiente roja, donde hizo el debut del narrador en un relato de continuidad seriada. Asimismo, se reflejan los avatares de la emisora escuela CMKR fundada por la familia Nadal, y de la CMKW Cadena Oriental de Radio. A través de esta última impulsada por Ricardo Miranda Cortés (El Chino) y Raúl Soularí, fue la primera vez que una empresa radial radicada en Santiago, extendió su señal a lo largo y ancho del archipiélago. Las estrategias para apoyar la Revolución cubana son develadas a partir de las funciones que realizaron la reportera Gloria Cuadras y el locutor Noel Pérez Batista.

Pero en La palabra en el aire… aparecen otros rostros que sólo remarca el corazón: Ruperto Pérez López y Ernesto Medialdea, Nilda G Alemán y su círculo de interés; la locutora Ileana Navarro y el multifacético realizador Ado Sanz Milá. También se reconoce la labor desempeñada por José Julián Padilla Sánchez en sus investigaciones musicales; el creador Rolando González; Antonio Lloga y sus aportes como el primer noticiero infantil cubano, fundado el 7 de junio de 1968. Compartiendo escenario dentro de la dramaturgia, no podrían faltar José Soler Puig, Raúl Ibarra Parladé y Emilio Tamayo, el reconocido escritor del policiaco Objetivo X.

Eric Caraballoso Díaz cierra sus Memorias… con la concreción del sistema radial provincial conformado por estaciones en cada uno de los municipios de Santiago de Cuba e incluye entrevistas que realizara a 5 maestros de la radio santiaguera: los locutores Julián Ercilio Navarro Coello, Noel Pérez Batista y José Armando Guzmán Cabrales; la actriz Rebeca Hung Martínez y el realizador de sonidos Juan Antonio Balbuena Céspedes.


 La palabra en el aire. Memoria de la radio santiaguera, completa uno de los ciclos previstos por el proyecto “La cultura artística y literaria en Santiago de Cuba. Medio Milenio”, elaborado por la Fundación Caguayo. En 2011 ya había visto la luz el libro A capa y espada. La aventura de la pantalla, donde su autor Reynaldo Cedeño Pineda selecciona y jerarquiza los principales hitos dentro de la historia de la televisión y el cine santiagueros.

Sin embargo como la radio continúa su infinito camino de transmisiones, será necesaria la elaboración de otras memorias de la radio santiaguera. Entonces esta aportación de Eric Caraballoso Díaz se convertirá en un texto imprescindible que intentó atrapar los sonidos que recorren el aire.

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