domingo, 14 de septiembre de 2014

Félix B. Caignet renace en su patria chica




Cinco metros y veinte centímetros separan de la intersección de las calles Coronel Chávez y Carretera Santiago, al pedestal que sostiene el primer y único busto en Cuba erigido a la memoria de Félix Benjamín Caignet Salomón. 

Ahí se forma una bocacalle en el mismo entronque del municipio San Luis en Santiago de Cuba, zona escogida por ser un nudo ferroviario y por el desarrollo y la amplia vida comercial que representó para lugareños y visitantes en el siglo veinte. 

Proyecto largamente anhelado por Miriaimy Breff Font —autora del libro El derecho de nacer con identidad cubana, publicado por Ediciones Santiago en 2005—, y por el artista de la plástica Yusnel Castellanos Vidal, la imagen de Caignet hecha de cemento y arena, había sido moldeada en yeso y retocada en 2009, por su sobrino nieto Ernesto Parrado Caignet. Era el trabajo de curso con el cual finalizó sus estudios de la especialidad de Escultura, en la Academia Provincial de Artes Plásticas José Joaquín Tejada

Pero hubo que esperar un lustro: días, noches, ventoleras, temblores y aguaceros hasta que la estatua fuera inaugurada el 26 de septiembre de 2013, en ocasión de la edición 23, del Taller y Concurso Nacional de la Radio Joven Antonio Lloga in memoriam. Un grupo de jóvenes realizadores radiales se encontraba con la historia, con el hombre que hizo llorar y paralizó a Cuba y a América Latina con sus novelas detectivescas y melodramáticas. A partir de ese momento, se instituyó la tradición de rendirle homenaje cada septiembre durante el Lloga... 

Félix B. Caignet resume lo más auténtico de la nacionalidad cubana: libertades, poesía, criollismo, negrismo, música y tradición, emociones que vertió en sus poemas negros escritos en papel mulato.

Pero, ¿ustedes han visto, caballeros,
a una mulata de oriente bailando el son?
A una mulata deʼsas que parece
que por las venas,
en vez de sangre
le corre ron…?
¡Mírala! ¡Mírala como baila!
¡Qué revolución!
¡Revolución auténtica de carne;
candela en el fogón…!

Aquella tarde el Sol se detuvo a ver. Los delegados del Lloga in memoriam, las autoridades políticas y sociales y todo el pueblo bajaron en peregrinación con los acordes de la banda municipal. Luego de las palabras de homenaje pronunciadas por Breff Font, quedó develada la escultura. Es una pose seria pero cautivadora de Félix B. Caignet, inspirada en una instantánea tomada en la década del 50, en La Habana. El pedestal de 2 metros y treinta centímetros de altura, con 82 y 80 centímetros, de ancho y de largo respectivamente, está revestido de mármol negro y se yergue en una explanada irregular. En la parte superior de la base se puede leer una inscripción en bronce hecha por la Fundación Caguayo para las Artes Monumentales y Aplicadas.

Félix B. Caignet
1892-1976
“Soy cubano, cubano nada más”

Todo el que pasa en tren, a caballo o a pie se percata de su presencia. Nació en la finca Santa Rita de Burenes, a unos 15 minutos del parque central en San Luis. Viajó por el mundo, fue un cubano universal y ahora dirige su mirada hacia sus orígenes. ¡Qué suerte tiene usted, Don Caignet! Su rostro dibuja un saludo a los campesinos y a la gente humilde que protagonizó sus obras. Ahora es un símbolo de su patria chica y otra inspiración para escuchar la vida a través de la radio.

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