domingo, 28 de septiembre de 2014

El Lloga se escucha más a partir de ahora


Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu

Santiago de Cuba devino una vez más la capital de la radio joven. Las escuchas y discusiones de programas junto con la evaluación del desempeño del Lloga in memoriam durante 26 años de existencia, marcaron la edición 24, del evento joven más viejo de la Asociación Hermanos Saíz que llegó a su conclusión la noche del 27 de septiembre.

La víspera los delegados asistieron al municipio de San Luis donde participaron de un debate con dos miembros del jurado, Caridad Martínez e Iván Pérez, Premios Nacionales de la Radio. También depositaron una ofrenda floran ante el primer y único busto erigido en Cuba a la memoria de Félix Benjamín Caignet Salomón.


En una gala retardada y carente de brillo que tuvo lugar a la entrada del museo Emilio Bacardí Moreau, se dieron a conocer los resultados. El gran premio para la periodista Dariela Gámez (Radio Mambí) por su documental “Los últimos boys scouts”, material que mereció además el reconocimiento de la dirección provincial de radio en Santiago de Cuba y del Grupo Rex.

Los premios en dirección y locución masculina recayeron respectivamente en los realizadores Eduardo Ernesto Cedeño Milán y Jorge Luis Ríos (Radio Universitaria “Impacto Juvenil, de la Universidad de Oriente y Radio Mayarí) por el conjunto de obras presentadas. La casa de altos estudios en Santiago de Cuba también los agasajó. El jurado decidió entregarles una mención especial por el documental “Nicaro en la memoria”, premiado asimismo en la categoría de grabación y montaje a cargo de Ana María González Quintana (Radio Mayarí).

La segunda mención especial conferida por el jurado fue para el periodista Miguel Ángel Montero (CMHW) por su reportaje “Adela bien vale un corrido”. A causa de su naturalidad y frescura, este material resultó premiado igualmente por la emisora provincial CMKC Radio Revolución y se reconoció como el más popular desde su análisis en las escuchas acontecidas en el Lloga in memoriam.

Yunia García (Radio Grito de Baire) obtuvo el galardón en locución femenina a causa de su material “El camino infinito de las palabras”. Otra fémina Yenissel Castellanos Galán (CMKC Radio Revolución) mereció el premio en actuación por su desempeño en el cuento “Madre de cera”. El realizador de sonidos Yuri Betancourt (Radio Progreso) fue aplaudido en la categoría de diseño sonoro por su cuento “Soberbia”, mientras que Yuleisis Martínez de la también llamada Onda de la alegría, obtuvo los premios de guión y actuación masculina por el dramatizado “El monstruo”.

La familia Lloga Domínguez, no trata de reconocer la excelencia creadora como primera virtud y sí aquellos programas que se acerquen más a la realización que en su tiempo hizo Antonio Lloga Simón. En esta ocasión, Jean Almaguer (Radio Ciudad Monumento), recibió la condecoración por el primer capítulo de su serie “Lloga en la memoria”.

Con la asistencia de Lázaro Expósito, primer secretario del Partido en la provincia; Tania Fernández, directora provincial de cultura; Rafael González, vicepresidente nacional de la AHS y otros invitados como el pianista Frank Fernández y el escultor Alberto Lescay Merencio, la filial de la AHS en Santiago de Cuba aprovechó la ocasión para entregar sendas distinciones de Maestro de la Radio a la directora Caridad Martínez (Radio Progreso) y al actor Jorge Luis Colomé (CMKC), por constituir un referente artístico para los jóvenes creadores.

Antes del cierre amenizado por un concierto compartido entre Adriana Assef y Raúl Paz, fue anunciada la convocatoria para la edición 25, del Taller y Concurso Nacional de la Radio Joven Antonio Lloga in memoriam. El certamen a celebrarse en septiembre de 2015 en Santiago de Cuba, se une al cumpleaños 500 de la de la fundación de la villa, y al aniversario 62, de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.  

Los jóvenes radialistas piden la palabra




Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu

La profesionalización y superación de los realizadores radiales, la creación de un manual de calidad, la atención a los adiestrados en periodismo y comunicación social ubicados en las emisoras y la política musical para la radio, son algunas de las problemáticas que ocupan a los creadores radiales pertenecientes a la Asociación Hermanos Saiz.

Así quedó demostrado en un encuentro celebrado el viernes 26, paralelo a las actividades por la edición 24, del Taller y Concurso Nacional de la Radio Joven Antonio Lloga in Memoriam. Una representación de realizadores radiales de toda Cuba encabezados por Rafael González Muñoz, vicepresidente de la AHS, discutió sus puntos de vista ante la presencia de Guillermo Pavón Pacheco, vice titular del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) y Otto Braña González, director de la emisora CMBF Radio Musical Nacional. 

La habilitación como actores profesionales para la radio centró la intervención de Manuel Alejandro Rodríguez (CMKO Radio Angulo), quien planteó la necesidad que tienen los cuadros dramáticos de nutrirse de nuevos talentos. En Holguín, mi caso particular, tenemos que esperar que el consejo de las artes escénicas disponga los tribunales para evaluar a los actores de radio, aunque no sean de la misma especialidad. Por otro lado, se exige que los locutores sean graduados universitarios para entonces pasar un diplomado de locución que los habilite y ya se ha demostrado que una voz radial y los conocimientos culturales no se forman en las universidades.

De “necesario” y “pertinente”, calificó el realizador Jairo Alberto Pacheco (Radio Santi Spíritus), la creación de un manual de calidad. En las emisoras existen jóvenes que queremos experimentar y hacer nuevos programas, pero no siempre estos se pueden incluir en las tarifas de complejo o muy complejo, ni tampoco se pueden pagar como merecen y es una situación que nos lacera. También es irrisorio que un locutor gane más por hacer una mención en televisión que en radio, si a fin de cuentas se trata de un texto que él está leyendo en off.

La política musical para la radio y la autoridad que necesitan las emisoras provinciales y locales para no repetir el coro de estaciones nacionales, fue otro de los asuntos discutidos por Michel Pérez Abreu (Radio Surco). Aunque las emisoras territoriales están llamadas a parecerse más a sus lugareños, en la práctica no ocurre así. Además es casi imposible en una producción musical cumplir con el 80 por ciento de música cubana, cuando estamos alejados de los circuitos de estrenos y de los líderes actuales en materia de música. Un programa que quiera sostener un Hit parade con los envíos es una utopía, por eso los directores se lanzan a difundir música hecha en Cuba y no precisamente, música cubana de calidad.

El periodista José Jasán Nieves Cárdenas (Radio Ciudad del Mar), discutió también sobre la necesidad de socializar programas facturados en provincias en la red de estaciones nacionales. Si en verdad somos un sistema radial, podríamos tomar experiencias de lo que se hace en otras emisoras del país o quizás, extender la señal de emisoras en oriente y en el centro para que se escuchen nacionalmente. Así evitaríamos el flujo de profesionales hacia La Habana y la producción de obras desde cualquier punto para el archipiélago cubano.

Al cierre de la reunión, Guillermo Pavón vicepresidente del ICRT, aclaró algunas ideas y tomó como acuerdo, la discusión de estos y otros asuntos que quedaron en la agenda, durante las sesiones de la Primera Convención Internacional de Radio y Televisión que sesionará en octubre próximo en La Habana. El encuentro entre los jóvenes realizadores con la dirección nacional de la radio, dio cumplimiento a una de las resoluciones emanadas durante el II Congreso de la Asociación Hermanos Saíz, la cual prevé citas frecuentes para perfeccionar el desempeño de los creadores radiales y elevar la calidad de las propuestas radiofónicas que se difunden por las antenas. 

sábado, 27 de septiembre de 2014

El infinito camino de la radio santiaguera



Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu

¿Qué es la radio sino un acto efímero y trascendental? ¿Acaso es posible atrapar las huellas de una historia que ocurre en el aire? ¿Quién puede decir con exactitud cuántas horas han transmitido las estaciones de radio en Santiago de Cuba desde la década de 1930 hasta la actualidad? ¿Y de qué manera se podrían aquilatar las personas y las emociones vividas en tantas emisiones?

Por esas encrucijadas anduvo el periodista Eric Caraballoso Díaz y como resultado es el libro La palabra en el aire. Memoria de la radio santiaguera. Publicado por la Fundación Caguayo para las artes monumentales y aplicadas y bajo el sello de la Editorial Oriente, el texto fue presentado el viernes 26 de septiembre, en el estudio teatro de la emisora provincial CMKC Radio Revolución, dentro del contexto de la edición 24 del Taller y Concurso Nacional de la Radio Joven Antonio Lloga in memoriam.

En este “esbozo y acelerado panorama” como declara su autor desde el prólogo, aparecen las figuras pioneras y las estaciones que marcaron la fundación y el desarrollo del medio en la capital santiaguera. Se destaca Arturo C. de Ribas con la primera estación CMKA fundada el 7 de febrero de 1930, la cual transmitía desde el sótano de su casa ubicada en el reparto Vista Alegre, sede hoy del Círculo Infantil Sonrisas al Mundo.

A pesar de su escasa potencia, la CMKA se escuchaba hasta en San Luis y su primitiva programación se componía únicamente de segmentos musicales. El espectro radioeléctrico santiaguero se desarrollaría aún más con la inauguración de la CMKC, el 23 de marzo de 1930 desde los salones del otrora Club San Carlos, frente al populoso Parque Céspedes.

El auge de la radio comercial en Santiago de Cuba llega con la CMKD, estación de onda corta por donde también 4 años más adelante Félix B. Caignet estrenaría La serpiente roja, donde hizo el debut del narrador en un relato de continuidad seriada. Asimismo, se reflejan los avatares de la emisora escuela CMKR fundada por la familia Nadal, y de la CMKW Cadena Oriental de Radio. A través de esta última impulsada por Ricardo Miranda Cortés (El Chino) y Raúl Soularí, fue la primera vez que una empresa radial radicada en Santiago, extendió su señal a lo largo y ancho del archipiélago. Las estrategias para apoyar la Revolución cubana son develadas a partir de las funciones que realizaron la reportera Gloria Cuadras y el locutor Noel Pérez Batista.

Pero en La palabra en el aire… aparecen otros rostros que sólo remarca el corazón: Ruperto Pérez López y Ernesto Medialdea, Nilda G Alemán y su círculo de interés; la locutora Ileana Navarro y el multifacético realizador Ado Sanz Milá. También se reconoce la labor desempeñada por José Julián Padilla Sánchez en sus investigaciones musicales; el creador Rolando González; Antonio Lloga y sus aportes como el primer noticiero infantil cubano, fundado el 7 de junio de 1968. Compartiendo escenario dentro de la dramaturgia, no podrían faltar José Soler Puig, Raúl Ibarra Parladé y Emilio Tamayo, el reconocido escritor del policiaco Objetivo X.

Eric Caraballoso Díaz cierra sus Memorias… con la concreción del sistema radial provincial conformado por estaciones en cada uno de los municipios de Santiago de Cuba e incluye entrevistas que realizara a 5 maestros de la radio santiaguera: los locutores Julián Ercilio Navarro Coello, Noel Pérez Batista y José Armando Guzmán Cabrales; la actriz Rebeca Hung Martínez y el realizador de sonidos Juan Antonio Balbuena Céspedes.


 La palabra en el aire. Memoria de la radio santiaguera, completa uno de los ciclos previstos por el proyecto “La cultura artística y literaria en Santiago de Cuba. Medio Milenio”, elaborado por la Fundación Caguayo. En 2011 ya había visto la luz el libro A capa y espada. La aventura de la pantalla, donde su autor Reynaldo Cedeño Pineda selecciona y jerarquiza los principales hitos dentro de la historia de la televisión y el cine santiagueros.

Sin embargo como la radio continúa su infinito camino de transmisiones, será necesaria la elaboración de otras memorias de la radio santiaguera. Entonces esta aportación de Eric Caraballoso Díaz se convertirá en un texto imprescindible que intentó atrapar los sonidos que recorren el aire.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Félix B. Caignet renace en su patria chica




Cinco metros y veinte centímetros separan de la intersección de las calles Coronel Chávez y Carretera Santiago, al pedestal que sostiene el primer y único busto en Cuba erigido a la memoria de Félix Benjamín Caignet Salomón. 

Ahí se forma una bocacalle en el mismo entronque del municipio San Luis en Santiago de Cuba, zona escogida por ser un nudo ferroviario y por el desarrollo y la amplia vida comercial que representó para lugareños y visitantes en el siglo veinte. 

Proyecto largamente anhelado por Miriaimy Breff Font —autora del libro El derecho de nacer con identidad cubana, publicado por Ediciones Santiago en 2005—, y por el artista de la plástica Yusnel Castellanos Vidal, la imagen de Caignet hecha de cemento y arena, había sido moldeada en yeso y retocada en 2009, por su sobrino nieto Ernesto Parrado Caignet. Era el trabajo de curso con el cual finalizó sus estudios de la especialidad de Escultura, en la Academia Provincial de Artes Plásticas José Joaquín Tejada

Pero hubo que esperar un lustro: días, noches, ventoleras, temblores y aguaceros hasta que la estatua fuera inaugurada el 26 de septiembre de 2013, en ocasión de la edición 23, del Taller y Concurso Nacional de la Radio Joven Antonio Lloga in memoriam. Un grupo de jóvenes realizadores radiales se encontraba con la historia, con el hombre que hizo llorar y paralizó a Cuba y a América Latina con sus novelas detectivescas y melodramáticas. A partir de ese momento, se instituyó la tradición de rendirle homenaje cada septiembre durante el Lloga... 

Félix B. Caignet resume lo más auténtico de la nacionalidad cubana: libertades, poesía, criollismo, negrismo, música y tradición, emociones que vertió en sus poemas negros escritos en papel mulato.

Pero, ¿ustedes han visto, caballeros,
a una mulata de oriente bailando el son?
A una mulata deʼsas que parece
que por las venas,
en vez de sangre
le corre ron…?
¡Mírala! ¡Mírala como baila!
¡Qué revolución!
¡Revolución auténtica de carne;
candela en el fogón…!

Aquella tarde el Sol se detuvo a ver. Los delegados del Lloga in memoriam, las autoridades políticas y sociales y todo el pueblo bajaron en peregrinación con los acordes de la banda municipal. Luego de las palabras de homenaje pronunciadas por Breff Font, quedó develada la escultura. Es una pose seria pero cautivadora de Félix B. Caignet, inspirada en una instantánea tomada en la década del 50, en La Habana. El pedestal de 2 metros y treinta centímetros de altura, con 82 y 80 centímetros, de ancho y de largo respectivamente, está revestido de mármol negro y se yergue en una explanada irregular. En la parte superior de la base se puede leer una inscripción en bronce hecha por la Fundación Caguayo para las Artes Monumentales y Aplicadas.

Félix B. Caignet
1892-1976
“Soy cubano, cubano nada más”

Todo el que pasa en tren, a caballo o a pie se percata de su presencia. Nació en la finca Santa Rita de Burenes, a unos 15 minutos del parque central en San Luis. Viajó por el mundo, fue un cubano universal y ahora dirige su mirada hacia sus orígenes. ¡Qué suerte tiene usted, Don Caignet! Su rostro dibuja un saludo a los campesinos y a la gente humilde que protagonizó sus obras. Ahora es un símbolo de su patria chica y otra inspiración para escuchar la vida a través de la radio.